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¡Hola, maja!

No, no vuelven. Nosotras sí, pero sabemos que lo que realmente te interesa es saber si vas a volver a ver a Dani Martín y David Otero cantar que el agua de la ducha ya no puede estar más fría. Y no. O sea, el agua de la ducha sí que puede estar más fría, pero no tanto como la relación de estos dos. En fin, que nos vamos a hacer cola a La Vaguada, a ver si por lo menos conseguimos que Carlos Ríos nos firme la Nocilla.

¡Besitos de dátil!

Clara vuelve para contarte esto hoy:

Hoy puedo decir que

experta en Britney
En referencia al último Majas, en el que fuimos expertas en el tema del momento.

Tú lo sabías, yo lo sabía: íbamos a hablar de Britney tarde o temprano en Majas. Me acompaña desde que el Ratoncito Pérez dejó su disco bajo mi almohada, y fijo que tú también la has seguido. Hace poco Britney Spears ha sido liberada de la tutela legal que su padre ejercía sobre ella, y si no te has visto todos los documentales porque tienes una vida, te comento.

Empezaremos por el final, que es la clave del tema: Qué es una tutela legal. 

En inglés denominada conservatorship, en español también conocida como curatela. Se trata de un proceso legal que permite a una persona asumir la responsabilidad legal, financiera o ambas de otra persona que no se encuentre en condiciones para llevar a cabo su vida. La representada suele ser muy mayor o tener una discapacidad o trastorno mental lo suficientemente grave como para no ser independiente.

Pues bien, Maja, Britney Spears ha estado bajo esta figura jurídica 13 años. Desde el 2008 hasta el pasado septiembre, ha vivido privada de su libertad. Cómo llegó Britney Spears a esta situación tiene una respuesta sencilla: misoginia en estado puro, como bien explica Beatriz Gimeno en este artículo.

Baby one more time

Rebobinamos. 1999. Baby one more time. Britney se convierte en estrella máxima del universo, tras haber triunfado en diversos lugares como El Club de Mickey Mouse o el coro de su iglesia. Su vida dejó de ser privada, y una foto suya llegó a valer un millón de dólares. Acosada por paparazzis 24 horas al día, como se ve en este vídeo y se cuenta en Britney vs. Spears, su salud mental empezó a debilitarse. En las entrevistas se le preguntaba por su virginidad, su pecho o cualquier otra chorrada

Tuvo dos hijos con Kevin Federline. Se divorció rápido, y la batalla por la custodia fue, por supuesto, carne de tabloide. Los medios juzgaban si salía de fiesta, si trabajaba demasiado o si se tropezaba con su hijo en brazos (ella lo explica en el vídeo). La afirmación de que Britney no era buena madre había calado tanto que Federline ganó la custodia exclusiva de sus hijos, y ella solo obtuvo permisos de visita

Henar Álvarez explica en Buenismo Bien uno de sus episodios más famosos, cuando se rapó la cabeza. 

Britney Paraguas
La imagen de 'mujer loca' que siempre nos han intentado vender... ya sabes, también es misoginia. Por cierto, que el paraguas verde fue subastado.

Era una tarde de 2007 en la que tenía que visitar a sus hijos. Estaba cansada de vivir acosada, y deseando dejar de ser la dulce y virginal Britney, entró en una peluquería para raparse el pelo. Como no quisieron hacerlo, se rapó ella misma. Después, tal cual se cuenta en Framing Britney Spears, cogió un paraguas y golpeó el coche de un paparazzi.

Es a raíz de estos acontecimientos que Britney acaba en un hospital psiquiátrico para una evaluación mental. Y tras ese momento, su padre, que hasta entonces no había participado lo más mínimo en la vida de su hija, decide solicitar la tutela temporal.

A Jamie Spears se ve que le importaba mucho lo que ella hiciera con el dinero, porque fue designado tutor personal de Britney y cotutor de su patrimonio. Es decir, tenía el control de los 60 millones de la fortuna de su hija y podía decidir lo que ella hacía. Una muerte legal. Paralizada por el miedo de no volver a ver a sus hijos, ella aceptó que esa curatela fuera permanente. O más bien, le hicieron trampa para que no pudiera negarse. Para enero de 2008 ya tenía prohibido ver a sus hijos, pero sí que podía cantar y bailar en 248 shows en Las Vegas.

Ahora sabemos que su padre le cambiaba la medicación por una más fuerte cuando estaba de gira o era jurado en Factor X, pero también decidió que su hija tenía que llevar un DIU para no quedarse embarazada. Tampoco le permitía hablar en público. Le decía cómo debía vestir, accedía a su teléfono y podía estar presente en su dormitorio si así lo solicitaba. Por descontado, Britney tampoco podía votar. 

Britney Vegas
Durante 13 años, Britney ha tenido que trabajar en las giras y conciertos que su padre le obligaba a hacer, en los que ella pagaba los sueldos de todas las personas implicadas en su curatela.

En 2017, dos amigas crearon un podcast llamado Britney’s Gram, donde comentaban las publicaciones de Instagram, en las que supuestamente mandaba mensajes ocultos. Fue un post con “ :) ” el que hizo saltar las alarmas, y es que Britney solo usaba emojis. Resultó que ese mensaje no lo había subido ella, pues llevaba meses ingresada en una clínica de salud mental sin su consentimiento. Alguien del entorno de Britney lo filtró al podcast, y a continuación, nació el movimiento #FreeBritney.

Free Britney

Britney Spears dedicó años a intentar escapar de su tutela, pero no podía hacerlo porque aunque quisiera litigar contra su propio padre, era él el que elegía a su abogado. En noviembre de 2020, tras la presión del movimiento Free Britney, pudo por fin explicarse. Alegó que su padre era el que debería estar en prisión. Aun así, no fue suficiente para escapar de la tutela legal, y hasta junio de este año, ya con 39 años, no se le ha permitido contratar a su propio abogado. Tras 20 minutos de llamada de Zoom en los que condenó los últimos 13 años de su vida, por fin una jueza puso fin al control de su padre. El 12 de noviembre se decidirá qué sucede con la tutela, pero esta vez parece que las noticias serán mejores

Dignidad, libertad o autonomía. Parece algo básico. Como dice Gimeno, ​​“no caigamos en el error de pensar que estamos ante el caso estrambótico de una cantante enloquecida. Estamos ante un ejemplo más de que todavía nos pueden llamar locas y encerrarnos porque no nos ajustemos al estereotipo de mujer decente y obediente.” Qué pena que tengamos que estar hablando de esto y no de los temazos de Britney. Lo que es el patriarcado, amiga.

Aquí va temazo con crítica.

Lucía vuelve para contarte esto hoy:

Hoy pensaba hablarte de You, esa serie en la que Dan Humphrey vuelve a pegárnosla con su carita de ‘nice guy’ encantador aunque en realidad sea un asesino que romantiza el acoso. El actor Penn Badgley ha intentado hacer pedagogía en Twitter y Netflix sacó una campaña “No-seas-Joe” para que la gente dejara de enamorarse de su personaje, pero nada. Quizá el problema sea lo que dice Malena Pichot, que acabas empatizando con él.

Pero ese no es mi problema, Maja: mi problema es que he descubierto la teoría del color en el cine y no me concentro (quiero pedir perdón desde aquí a todo el profesorado de Comunicación Audiovisual por olvidarme de ello, o quizá es que lo explicaron cuando estaba de Erasmus 🙏). El caso es que, en el mainstream, hay dos colores que se utilizan mucho. Pero MUCHÍSIMO. Y una vez te das cuenta, ya no hay vuelta atrás. Los ves por todas partes, de repente, ahí están: un plano, azul y naranja; otro plano: naranja, azul. Otra vez. También en el trailer de la nueva temporada de You (en el que, por cierto, suena Britney). 

Otro ejemplo reciente es el trailer de Matrix 4. Un tuitero se quejaba de que parece transcurrir en un solo plano de la realidad: el naranja y turquesa.

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué la mayoría de producciones estadounidenses tienen ese look azul y naranja? Ay, amiga, la gente lleva haciéndose esa misma pregunta casi una década. Ya en 2010, The Guardian lo anunciaba como la nueva manía de Hollywood y se preguntaba si el futuro sería de color 'orange & teal', osea, naranja y turquesa. La respuesta, a juzgar por el feed de algunxs influencers, es: un poco sí. 

El origen del llamado efecto 'teal and orange’, también conocido como ‘estilo blockbuster’, se sitúa a principios de los 2000, cuando la industria del cine comienza a experimentar con el tratamiento digital del color. El resultado fue algo así como cuando nosotras empezamos a usar los primeros filtros de Instagram, es decir, too much. 

Lo de los carteles en azul y naranja es tan canteo que letterboxd les dedica una de sus listas.

Todo tiene una explicación. El azul y el naranja son colores complementarios, están uno enfrente del otro en la rueda cromática y suelen combinarse porque se intensifican mutuamente. Además, se dice que la gama de naranjas equivale al color de la piel (respecto a esto, yo solo me fío de Rihanna y de Fenty), por lo que el uso del color azul, su opuesto, contribuiría a realzar a los protagonistas en la pantalla. 

También está todo el tema del simbolismo y la psicología del color en el cine: el naranja significa energía, es cálido y árido, el color del fuego… mientras que el azul representa lo contrario: es el hielo y la frialdad, pero también la calma, la tranquilidad e incluso la tristeza. Por eso se utiliza como recurso para representar dos fuerzas, el bien y el mal, a Cersei y a Jon Snow...

Este vídeo lo explica mucho mejor que yo:

Y aun hay más: el azul y el naranja son los colores de la ‘golden hour’, la del atardecer, que como todo el mundo sabe, es la luz que mejor nos sienta a todas. Por eso no es raro que el efecto orange teal diera el salto a Instagram, sobre todo en el ámbito de la fotografía de viajes, de la mano de influencers como @samkolder.

Colores tan naturales como el zumito de naranja que se está tomando Sam junto al mar.

Efectivamente, hubo un tiempo en el que todas las fotos de tus vacaciones a Torrevieja parecían sacadas de Unsplash, pero puede que las cosas estén cambiando. Cada vez estamos todas más cansadas y lo que lo está petando es el photo-dump, que es básicamente publicar un puñado de fotos random, aparentemente inconexas y sin retocar, como hace Amaia.

En lo que se refiere al audiovisual, se siguen llevando el azul y el naranja (fíjate, ya verás 👀), aunque ahora estemos demasiado flipadas con el rojo y el verde del Juego del Calamar como para prestarles atención. Por cierto, que rojo y verde también son colores complementarios 🤯

Maja, miscelánea en naranja y azul:

en fin dani martín un hombre más jugando con mis sentimientos

silvia🦄 - (@niallftpablo)
Si tú también tienes el corazón dolido por la supuesta vuelta de ECDL, que sepas que no estás sola. Con suerte para la próxima ración de Majas se nos habrá olvidado. Aquí te estaremos esperando. Como diría el piloto del desfile de este año, ¡a por la Tercera! 
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