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¡Hola, maja!

¿Qué tal ha ido la Semana Santa? Esperamos que hayas bailado la pena como Gasol. Nosotras hemos disfrutado mucho del sol ☀️ porque cuando no te caen comisiones del cielo, pues chica, no hay mucho más que el buen tiempo, las amigas y, sobre todo, no trabajar. 

Hemos trabajado tan poco que no hemos hecho ni Majas. Venimos corriendo, como la virgen de aquí abajo, para traerte hoy una nueva firma invitada.

Lo que Aurora tiene que contarte:

¡Hola, Maja!

¿Cómo estás? Yo encantada de saludarte y de que las más Majas me hayan invitado a participar esta semana. Soy Aurora, Ardi o Auroralaprofesora, dependiendo de la red social en la que me encuentres (spoiler: aunque lo parezca, el último no es mi nombre de usuaria en OnlyFans). Soy una alicantina con muchas inquietudes, entre ellas viajar, leer e ir a festivales. Y hoy vengo a hablarte de unos libros que, si no conoces aún, me das muuucha envidia.

Pero antes, te confesaré que conocí a las Majas en el baño de un bar de Lavapiés. No en uno en concreto, sino, por metafísico que suene, en la suma de varios. Tras ir unas cuantas veces de cañas después del trabajo, me di cuenta de que siempre aparecía una bonita pegatina en la que ponía Majas en la puerta del baño donde estuviéramos.

Cuántas horas en este bar de Lavapiés

Tras esa etílica observación hice algunas preguntas por aquí y por allá y… voilà! Resulta que mi compañera Clara era la responsable del marketing de guerrilla y de esta estupenda newsletter. A partir de ahí se sucedieron las conversaciones sobre música y libros que nos flipaban. Y entre ellos estaba Cómo ser mujer, de Caitlin Moran, que es del que iba a hablar en un principio, pero como siempre hay que estar a la última, voy a hablaros también de la segunda parte, que está recién salidita del horno y que he devorado en mi semana de vacaciones para poder contaros si mola más o menos que la primera.

Aurora no se puede quejar de vida


Cómo ser mujer es la narración en primera persona de las aventuras de la escritora inglesa Caitlin Moran hasta convertirse en mujer adulta desde su comprometida situación en la adolescencia, que ella misma describe así: “Tengo trece años, peso más de ochenta kilos, no tengo dinero, ni amigos, y los chicos me tiran piedras cuando me ven. Es mi cumpleaños y me he acostado a las siete y cuarto de la tarde. [...] Oh, Dios. No tengo ni idea. No tengo ni idea de cómo podré llegar a ser mujer”. 

El libro va contando ese proceso a partir de superar multitud de pruebas como tener la regla, comprarse el primer sujetador, enfrentarse al machismo o enamorarse. Y lo hace riéndose de todo el mundo, principalmente de ella misma. Pocos libros te sacarán carcajadas como este, ya sea porque te has visto en situaciones parecidas o porque empatizas con ella por el modo tierno y a la vez salvaje en que las explica. Pero también aborda decisiones importantes como la de tener hijos, no tenerlos o incluso abortar, aportando argumentos a favor y en contra y dejándote muy tranquila con la decisión que quieras tomar. La frescura y la rebeldía recorren todo el libro y cuestionan lo tradicionalmente femenino y el papel que hemos ocupado las mujeres a lo largo de la historia.

El único “pero” que podría ponerle son las múltiples referencias a la cultura británica, que a veces pueden desengancharte de la lectura, pero esto mejora en la segunda parte, fruto de la cultura globalizada y de movimientos como el #MeToo. Y es que diez años después del primer libro, ya pasados los cuarenta y cinco, con dos hijas adolescentes y una carrera brillante más que reconocida, lo que hace Cat (al final la nombrarás como a “una bruja más de tu aquelarre”) es recoger esa explosión de feminismo que se ha producido en estos años y ofrecerte su particular visión al respecto, ahondando en el papel de los hombres y en cómo “lo femenino” podría salvarlos también a ellos. Además, también explica lo que te va a pasar cuando entres en la edad madura, cuáles son algunos de los problemas que vas a afrontar y cómo se espera que no seas una mujer, sino mucho más que eso: “Te van a pedir que sostengas el tejido de la sociedad. Y gratis. En eso consiste ser una mujer madura”.

El tono del libro es más sombrío, y se entiende después de leer el capítulo dedicado al trastorno alimenticio de una de sus hijas, pero es maravilloso ver con qué cariño y sabiduría transita por esas nuevas pruebas que le pone la vida. Además, cómo repiensa conceptos que había demonizado en el primer libro es ironía pura: “¡Bótox! ¡Te has puesto bótox! ¿Pero cómo has hecho eso? ¡No es feminista!”, le dice la Cat joven a la Cat mayor, que ha venido desde el futuro a echarse unos pitis con ella y a reírse de su ignorancia frente a la que le espera.

Caitlin Moran, con bótox y sin bótox: ¡eres una diosa feminista!


Si como buena millennial te mantienes en un bucle temporal tipo Russian Doll y aún no has tomado determinadas decisiones vitales, es posible que te resulte más fácil identificarte con el primer libro, puesto que las situaciones que se narran en el segundo son mucho más específicas de la crianza de los hijos y los cuidados en general. Pero lo cierto es que, igual que me habría encantado conocer antes Cómo ser mujer (¡mientras aún estaba a tiempo!), ahora me emociona leer Más que una mujer y tener una visión divertida y honesta de lo que puede venir: “No contamos historias sobre las mujeres maduras ni explicamos cómo es su vida. No hablamos de sus triunfos y sus infortunios. Lo que hacemos las mujeres maduras se considera aburrido, o se ignora por completo”. Y ya es hora de cambiar eso, ¿no?

En resumen, Maja, si sólo tienes tiempo para leerte uno de los dos libros, lánzate de cabeza a por el primero, pero yo no me perdería a la Cat madura, que da consejos tan buenos como estos: “Bebe todo lo que puedas ahora porque, cuando cumples cuarenta, ya no puedes beber más. Tus enzimas renuncian, y las resacas son mortales”. Gracias por enseñarnos el camino, Cat.


Maja, miscelánea para las que no saben cómo ser mujer:

Every marriage has one person who reports whenever a celebrity dies and one person who says “oh.”

Kristen Mulrooney - (@missmulrooney)
Y aquí termina un nuevo número de Majas. Como dirían Luis Medina y Luceño, pa la saca. Nos vemos en dos semanitas, ya sin mascarilla 😷
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