Copy
Ver este email en tu navegador


¡Hola, maja!

¿Cómo va ese mes de julio?¿Cuántas medallas has ganado en los Juegos Olímpicos de Google? Nosotras ninguna porque seguimos viendo en bucle este momento de la ceremonia de inauguración.

Por lo demás, Simone Biles ha vuelto a demostrar lo reina que es 👑 priorizando su salud mental a la competición en este evento que ya nadie parece querer celebrar excepto Madrid. Eso sí, la medalla del machismo está, como siempre, muy reñida. Nosotras nos quedamos con Paloma del Río, sin duda.


Lo que le ha cabreado a Lucía esta semana:

He estado en Santiago de Compostela cuatrocientas cuarenta y cinco veces, pero sigo descubriendo cosas nuevas cada vez que voy. Este año, ha sido la tortilla de La Tita en la Rúa Nova y la historia de Las Marías. Es raro, porque las cuatrocientas cuarenta y cinco veces que he ido a Santiago me he hecho una foto con ellas, pero hasta hace poco no tenía ni idea de quiénes eran esas dos señoras tan pintorescas plantadas en mitad de la Alameda.
Todo el mundo que pasa por Santiago se hace una foto con la estatua de Las Marías, aunque no conozcan su verdadera historia. También Los Chunguitos.

Las Marías eran Coralia y Maruxa Fandiño, dos hermanas muy conocidas en Santiago por sus vestimentas extravagantes y su rebeldía desenfadada. También se las conocía como As dúas en punto, las dos en punto, porque era la hora de su paseo diario, desde su casa en la rúa do Espírito Santo hasta el casco viejo. En su recorrido solían cruzarse con jóvenes estudiantes a los que piropeaban y guiñaban el ojo, juguetonas. Por eso la estatua de Maruxa, la más bajita, tiene el ojo guiñado. Dicen que ella era la más dicharachera, que Coralia era más seria. Por supuesto, a las dos las llamaban de todo: putas, locas, rojas.

Y es que tres de los hermanos Fandiño eran miembros destacados de la CNT en Santiago. Durante la Guerra Civil, asesinaron a uno de ellos mientras que los otros dos consiguieron huir. Para descubrir su paradero (y para castigarles), los falangistas fueron a por sus hermanas. Las Marías fueron dos víctimas más de esa represión franquista que algunos dicen que es mejor olvidar. Como relata el documental de Xosé Rivadulla, iban a su casa a cualquier hora, de noche o de día, la registraban y lo tiraban todo. Las desnudaban en la calle, las humillaban y las subían al monte Pedroso de Santiago. Se cree que las violaron, pero no se ha podido confirmar. 

Finalmente, los hermanos fueron arrestados, pero ellas continuaron sufriendo las consecuencias de la represión: tuvieron que dejar su trabajo de costureras, pues nadie quería tener nada que ver con una familia de rojos. Ellas, a pesar de las burlas y el desprecio, continuaron paseando, a las dos en punto, con sus mejores galas y gran dignidad. Salían pintadas como puertas (si no tenían polvos de maquillaje, se echaban de talco), agarradas del brazo, y con paso firme.

Vivían de la solidaridad de algunos vecinos, que dejaban comida en un ultramarinos cercano –ellas nunca hubieran aceptado una limosna– y que incluso hicieron una colecta, a mediados de los 70, para arreglar su casa, destrozada por una tormenta. 

No sé por qué esta historia me ha llevado al capítulo ‘Incitación al odio’ de Deforme Semanal Ideal Total, sobre la violencia que reciben las mujeres en redes sociales. Bueno, sí sé. Estas palabras de Isa Calderón: “No pueden soportar que estemos en el espacio público” podrían valer también para las hermanas Fandiño. Sus ropas coloridas y su actitud atrevida resultaban incómodas en una época en la que a las mujeres les correspondía estar calladas. Hoy su estatua continúa coloreando la Alameda de Santiago para homenajear a estas dos mujeres valientes y revolucionariasque dieron luz a aquella Compostela tan oscura”. Y... ¿ya?

Ojo, que me encanta la estatua, pero ¿ya está? ¿Quién conoce su historia y la de tantas otras? ¿Qué hacemos con todas esta rabia, quién repara todas esas violencias? Y, sobre todo, ¿cómo respondemos a todos aquellos que siguen llamando “putas, locas y rojas” a otras Marías, a las de ahora? A Isa Calderón, a Irantzu, a Irene, a Pamela… Me invade un gran cabreo por estos últimos días (meses, años…) y tecleo en Google: “venganza feminista”, a ver qué sale… 

Y lo que sale es 'A Promising Young Woman', un peliculón que te recomiendo muchísimo y en el que encima sale Bo Burnham (del que te habló Clara en el último Majas). Quizá no contribuye a reparar lo que le hicieron a las Marías, pero me ha hecho sentir mucho mejor

Aunque no tan bien como cuando estaba de vacaciones, haciéndome este selfie con las Marías después de comerme una tortilla gallega en La Tita, todo hay que decirlo.

Nos he puesto el filtrito Valencia porque somos así de coquetas, las Marías y yo.

Lo que le ha cabreado a Clara esta semana:

Seguro que en algún momento de la semana pasada tú también viste las imágenes de Jeff Bezos en su nave espacial con sus tres coleguis espaciales especiales (son especiales porque también tienen mucho dinero jejejiji). Llevo desde el fatídico día con esta canción pegada y ahora por fin puedo pegársela a alguien más. Sí, es la tercera vez en dos newsletters en la que se menciona a Bo Burnham y no, no tenemos remordimientos.

Si me conoces de algo sabrás que no me pierdo el telediario, y esta pieza de ese día me llamó la atención porque la única crítica que parecía plantearse fue la tímida pregunta “¿es el mejor momento del planeta para que multimillonarios jueguen a las carreras de naves?”. Y vamos a ver, yo no soy nadie especialmente lista, pero sé la respuesta.

Interrumpo mi propio escrito para cantar Lleeefri Llefri Bezos.

CEO, entrepreneur, born in 1964, Jeffrey Bezos. Director general de Amazon. Algunos trabajadores de esta prodigiosa compañía han declarado que mean en botellas durante su turno porque no tienen tiempo de ir al baño. Pero Jeffrey les ha dado las gracias a cada uno de ellos por pagarle el caprichito. ¡Gracias, chicxs! 🤠

Ahora en serio: no entiendo cómo hemos alcanzado el punto en el que las empresas se posicionan en una carrera destinada a la explotación turística del espacio. Para explotación, la mía mental. ¿Cómo es posible que los multimillonarios vuelen durante 11 minutos por 28 millones de dólares? Vale, seguro que alguien tuvo una duda similar cuando se empezaron a comercializar los vuelos turísticos en aviones, pero ahora sabemos mucho más de la crisis climática.

Tenemos dos respuestas a mi pregunta retórica. Una, la oficial, es que el objetivo de la carrera de naves es la investigación: Bezos dice que los viajes espaciales podrían darnos la clave para luchar contra el cambio climático y que lo hace por la ciencia, ok Jeffrey, don’t stop believing. Y la otra, la que me interesa de verdad, es la simple y llana ostentación.

jeff bezos
La crew posando y los comentarios arrivando.

Leyendo el artículo El ego de Jeff Bezos alcanzó el espacio exterior encontré el término “Teoría de la clase ociosa”, y claro, descubrí que la parafernalia de este señor de Amazon ya estaba explicada desde el año 1899. La teoría fue desarrollada por el economista Thorstein Veblen en su libro que, evidentemente, no he consultado. Pero resulta que El rincón del vago sigue existiendo, y me he leído estos apuntes para resumirte a grandes rasgos algo que ya sabíamos pero un economista lo dijo mejor hace un par de siglos.

(Si te preguntas de dónde saco tiempo para leer apuntes te diré que el truco es estar en contacto con algún infectado y así encerrarte 10 días en casa).

Maldito trabajo
Interludio para mostrar con un vídeo cómo es la vida de los que no somos multimillonarios. Por si no lo sabías.

La Teoría de la clase ociosa nos cuenta que el consumo individual se efectúa no solo para alcanzar la satisfacción personal, sino especialmente con el fin de hacer ver a los demás que se es rico. Y a esto se le llama consumo ostensible. De este término surge el de ocio ostensible, que no es más que la exhibición de la inactividad y las formas de actividad improductivas. Según Veblen, la clase ociosa no se conforma con gastar, sino que se afana en hacer visible el gasto, que necesariamente se desembolsa en algo superfluo. Y no se me ocurre nada más “visiblemente ostentoso” que Bezos dándose un paseíto por el espacio.

Como prestigiosa economista (juas), me gustaría aportar que la clase ociosa ya no está conforme solo con dejarse ver. Ahora se ha iniciado una competición por ese ocio ostensible, que es la que otorga el poder último.

Zuckerberg
Para ejemplo, Zuckerberg haciendo nosequéboard con una bandera estadounidense.
 
Una vez has superado a tus rivales en la batalla de la ostentación, aunque se filtren tus audios llamando tolilis a tus empleados o siendo directamente un mafioso, ya no vas a perder El Poder™. El ocio es tuyo, campeón. Has ganado.
 

Trucos para reconocer a una persona perteneciente a la clase ociosa:

Maja, rellena tu ocio de miscelánea y no te enfades:

Trabajar ocho horas diarias es una barbaridad en plan estar desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde todos los días durante 40 años podemos dejar de fingir que tiene algún puto sentido

Radix - (@NombreFalso1231)

Maja, nos vemos en la próxima newsletter 👋 Es posible que tarde en llegarte porque nosotras también tenemos que disfrutar de un poco de descanso, que como diría el ex de Paula Badosa, no nos queremos quedar moñecas.
Si alguien te ha reenviado esta newsletter tan maja y quieres suscribirte, puedes hacerlo a través de este enlace. Si nos quieres contar algo, decirnos qué te parecen nuestros divagamientos o simplemente saludar, puedes escribirnos a majasnewsletter@gmail.com. 
✉️ Y si te has dejado alguna Majas sin leer, puedes revisarlas todas aquí.
Comparte Comparte
Tuitea Tuitea
Reenvía Reenvía
Copyright © 2021 Majas, todos los derechos reservados. Claro que sí.


¿Quieres dejar de recibir este precioso email?
Puedes actualizar tus preferencias o darte de baja aquí. Ya te arrepentirás.
Email Marketing Powered by Mailchimp