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¡Hola, maja!

Por fin es la semana del Orgullo y no la de la OTAN 🏳️‍🌈 y podremos bailar al más puro estilo Ada Colau.

Las empresas el 1 de julio ya no quieren LGTB

Esta es la última ración de Majas antes de irnos de vacaciones. En verano, como hace Carmen Pacheco (🌊), lanzaremos una versión más ligera. Por eso ahora vas a leer cosas densas, pero se acaba ya, lo prometemos:
 

La movida intensa de Clara de hoy:

En mi afán por investigar acerca de cómo superar la ansiedad climática y ya de paso cómo solucionar los problemas ambientales del universo, acabé hundida en este artículo del colectivo ultrarracionalista Homo Velamine. Ya advierto desde el principio que lo que vas a leer no va a ser agradable.

Hablemos del canibalismo ético, Maja.

Saturno devorando a su hijo, por Rubens
Vista parcial de Saturno devorando a su hijo, por Rubens. Lo tienes en el Prado. Definitivamente, esto no era ético.
 

Este artículo viene a decir que el canibalismo es la última barrera moral del capital, y que es el momento de dejar caer esa barrera. En realidad ya damos nuestra vida a las empresas con nuestro consumo y nuestra fuerza de trabajo. En palabras del 2014 de un artículo de elDiario.es: "A pesar de que el canibalismo nos pueda parecer una conducta aberrante, la realidad es que en el ultracapitalismo neoliberal que actualmente sufrimos un solo individuo puede causar un daño de varios órdenes de magnitud superior a lo que supondría que este mismo individuo se alimentara exclusivamente de humanos que él mismo matase."

Visto así, hay un canibalismo que podría considerarse hasta responsable. Uno con normas, burocracia, contratos, y sobre todo, muchos aspectos positivos. Para empezar, podría ser la gran solución a la crisis alimentaria que hemos ido agravando en las últimas décadas. También podría serlo a la explotación animal y ganadería intensiva que tanto le gustaba al primo de Casado. Al fin y al cabo, ya donamos nuestro cuerpo a la ciencia, ¿cuál sería la diferencia de donarlo a la industria alimentaria?

En Homo Velamine proponen cuatro modelos de consumo de carne humana:

  • Versión light: reutilizar la grasa humana y reciclarla. Según ellos, medida necesaria como transición al siguiente modelo.

  • Versión socialdemócrata: todo ser humano que lo desee (en plenas facultades y libertades), puede firmar un contrato que hace que su cuerpo inerte se convierta en propiedad de una empresa cárnica. Vender tu cuerpo a El Pozo puede ahorrar en medicamentos, espacio, pienso e incluso pensiones.

  • Versión extra joven: ¡aún más liberal! Cada uno de nosotros decidiremos cuándo morir y la empresa nos remunerará dependiendo de la edad. La carne de 25 años vale el doble que la de 50, está claro. Al final, una persona disfruta en vida de su propio precio y asiste puntual y voluntariamente a su eutanasia al cabo del tiempo acordado. 

  • Versión meta: sorprendida de que Black Mirror no haya creado este capítulo todavía. Este enfoque propone crear una casta de ganado humano cuya misión es disfrutar de todo tipo de privilegios a cambio de estar preparados para morir cuando llegue su turno de convertirse en pinchos morunos.

Canibais de Theodore de Bry

Canibais, de Theodore de Bry, de 1592. No me atrevo a hacer búsqueda en Google Imágenes de fotos de canibalismo que no sean cuadros.


Lo que más me entristece de la propuesta caníbal es que sabemos que el capitalismo acabaría pervirtiendo este modelo y nunca firmaríamos contratos en igualdad de condiciones, como sucede con los vientres de alquiler. La precariedad lo cambia todo. Se crearían mafias y, como siempre, las empresas serían las que saldrían ganando. No hay manera de salvar este planeta.

A pesar de todo he intentado abstraer el capitalismo del canibalismo y veo los beneficios, lo juro. Si el consentimiento no está viciado, los humanos tenemos capacidad de decidir, más, al menos, que el resto de animales que no están eligiendo libremente ser sacrificados para convertirse en alimento. Deberíamos empezar a dejar atrás nuestros privilegios y aceptar formar parte de la pirámide alimenticia. Hay gente que ya ha empezado: no adjunto foto ni enlace (aunque en internet siempre se encuentra todo), pero hace unos años un hombre invitó a unos amigos a una cena de tacos hechos de su pie recién amputado. Eso sí, confiesa que no a todos sus amigos les gustó el plato. Por cierto, la receta la tenéis aquí (no lleva foto).

Encuesta de Vice: ¿comerías carne humana? Gana el No con un 78%
Vamos amigos, ¡que yo creo que podemos darle la vuelta a esta encuesta!


Es cierto que comer carne humana tiene riesgos como la transmisión de enfermedades, pero la realidad es que la objeción máxima es la moral. Es una de las barreras por la que se nos hace impensable romper el contrato social que formula Rousseau. Pero no sé, igual es la solución final para salvar la Tierra, y no la estamos viendo. Yo solo quería aportar un poco. 

Perdón por terminar la última newsletter del curso con este tema 🙏 A cambio, cuando muera, podéis comeros mis alitas 😋😋


La movida intensa de Lucía de hoy:

Yo vengo a hablaros de las palomas 🐦 Menudo final de temporada de Majas, ¿eh? Ni Stranger Things. El Upside Down de las newsletters, nos llaman. 

La verdad es que menudo final de temporada everywhere en general (Melilla, USA, Copenhague, los Dolomitas, Ucrania…). Menos mal que ya llegan las vacaciones y nos iremos volando cual aves migratorias para desconectar un poco de la vida real y atender a otras preocupaciones como no quemarnos, que no se nos corte la digestión después de comer y beber agua de vez en cuando. Pero antes… las palomas.

¡Las ratas del aire! Son, sin duda, los pájaros más vilipendiados: sus plumas no son vistosas como las de las cotorras 🦜, en lugar de piar emiten molestos sonidos guturales y sus cacas son prácticamente radiactivas (las sillas de mi terraza lo demuestran). Pero, ¿por qué las odiamos tanto? El sociólogo Colin Jerolmack se preguntó lo mismo y descubrió que el 'hate' se remonta a los años 30 (y que defecan una media de 11 kilos al año). La conclusión a la que llegó es que nuestra repulsión tenía que ver con la falta de control sobre ellas.

Hay quien tiene la teoría de que son las palomas las que nos controlan a nosotros.


El movimiento Birds Aren’t Real las convirtió en el símbolo de su teoría conspiranoica, que afirma que los pájaros se extinguieron en los 70 y que el gobierno de Estados Unidos los ha reemplazado por drones para espiar a la población. Por suerte, el movimiento no es real: los pájaros sí existen y la iniciativa resultó ser una sátira sobre la era de las fake news y la desinformación creada por un chaval de 23 años.

De todas formas, si el gobierno de los USA hubiera tenido que elegir un ave para alojar sus micrófonos-espías, serían las palomas. Están por todas partes en las ciudades y no tienen inconveniente en posarse en cualquier lado. Es esa capacidad de adaptación al medio lo que hace que se multipliquen, pudiendo llegar a convertirse en un problema… para los ayuntamientos, que tienen que hacer malabarismos con el lenguaje para no hablar de plagas –PACMA defiende que ningún animal lo es– mientras buscan una manera ‘ética’ de acabar con la sobrepoblación (canibalismo ético vibes). ¿Cuándo habría que empezar a tomar medidas? Cuando la densidad de palomas supera el número considerado tolerable, entre 300 y 400 palomas/km², según el Ayuntamiento de Barcelona*.

*Si piensas que esta newsletter empieza a parecer un fanfic de Ada Colau (ver Majas anterior, sobre refugios climáticos), te informo de que el método de control que utilizan en la Ciudad Condal ha sido denunciado por SEO BirdLife.

Ya lo que les faltaba a las pobres, que las acusen de narcos
 

Ya sé que resulta difícil ponerse del lado de las palomas (tampoco es fácil sacarlas de casa con un recogedor, te lo aseguro), pero hoy venimos así de desafiantes. De hecho, al empezar a escribir yo era del equipo hater y mírame ahora: la más fan de Trevor the Pigeon. En cuanto investigas un poco te das cuenta de que no todas son tan malas y que incluso hay algunas realmente valiosas. Y luego, su historia. Las palomas mensajeras, por ejemplo, eran las encargadas de comunicar los ganadores de los Juegos Olímpicos en la Antigua Grecia y durante la Segunda Guerra Mundial se convirtieron en heroínas anti-nazis. Una de ellas, Comando, fue condecorada con la medalla Dickin por realizar casi un centenar de misiones. ¡Vivan las palomas antifascistas!

La paloma también es el símbolo de la paz aunque a veces le salga regular. El origen de esta simbología se encuentra en los textos bíblicos, pero fue gracias a Picasso que se las empezó a asociar con la paz mundial ("Dios es tan yo"). Vale que no es la paloma bravía que te acecha mientras te tomas algo en una terraza, pero son primas hermanas (de la familia Columbidae).  

Además, que vale ya de verlo todo con ojos humanos, ¿no? Que no somos los únicos habitantes del planeta. Te dejo con esta reflexión y este artículo precioso sobre el concepto Umwelt, que se refiere a cómo perciben la realidad otras criaturas. Deseando estoy de conocer la perspectiva de otras, por ejemplo... la de las gaviotas 🏖️🌴👙🌊☀️

 

Maja, miscelánea para comer éticamente:

Si dice o escribe AOVE: no.

Luz Sánchez-Mellado 🇪🇸🏳️‍🌈- (@luzsmellado)

Aquí termina la última edición preveraniega de Majas, ¡nos vemos en quince días! Ahora ya sí nos despedimos aplaudiendo como Boris Johnson, que nos lo hemos merecido. 

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