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¡Hola, maja!

Es posible que no te dieras cuenta porque tienes el buzón lleno de newsletters o, quizá, una vida, pero la semana pasada no hubo ración de Majas, y es porque a) estábamos de vacaciones ☀️🏖️🕶️ y b) estábamos poniendo toda nuestra energía en el décimo aniversario de GIRLS.

Nuestras chicas: Jessa, Marnie, Shoshanna y Hannah. Bolitas de Instagram editadas por cuestiones de privacidad 🤐


El 18 de abril se cumplieron 10 años del estreno de la mejor serie de la historia (no, Lost, no eres tú) y nosotras seguimos obsesionadas desde entonces. No exageramos: Lucía hizo su TFG sobre ella y Clara se lo leyó. 140 páginas –y eso que solo abarcaba la primera temporada–. 

Si no la has visto, nuestra recomendación es que dejes este email, entres en HBO y te veas las seis temporadas seguidas (otra opción es verte este vídeo).

Si ya eras de nuestro club, estarás de acuerdo en...

 Las 8 cosas que más amamos de GIRLS [spoilers de hace 10 años incluidos]: 
 

1. Dio voz a una generación

O al menos una voz… a una generación. Es la frase que mejor resume Girls y por la que más caña le han dado a Lena Dunham. Ella insiste en que era una broma, pero sabe que le acompañará hasta la tumba. Y es que Lena (Hannah) nunca pretendió ser la voz de una generación, ni siquiera la de todas “las chicas”, pero un poco sí que lo fue. Al menos de algunas.

Llegó en un momento en el que había un vacío en la ficción: entre las adolescentes pijas de Gossip Girl y las exitosas mujeres de Sexo en Nueva York existía una generación de chicas jóvenes, inseguras y precarias, a las que ser adultas se les daba fatal. Esas chicas, efectivamente, éramos nosotras. Lena Dunham las definió así en el pitch que envió a HBO: sobreeducadas, infraempleadas, se mueven entre creer que lo saben todo y el autodesprecio. No interesadas en el amor ni en tener una pareja con dinero y éxito: solo alguien que les haga sentirse delgadas, divertidas y superiores. Y acaba: son mis amigas y nunca las he visto en televisión

Recuerda, estamos en 2012. El mundo aún no era feminista, pero gracias a Lena Dunham, cuatro veinteañeras se convirtieron en las protagonistas de una serie que hablaba de prácticas no remuneradas, tíos que no respondían a los SMS (👵), amigas que a ratos eran insufribles y personas que, como tú y como nosotras, no tenían ni idea de qué querían hacer con su vida.

Entonces, ¿por qué tanta crítica? Pues porque no todas las millennials eran chicas blancas, vivían en Brooklyn y tenían padres ricos pagándoles el alquiler de sus pisos en Williamsburg. Vamos, que la serie era un #firstworldproblems de manual. Aun así, la frase en la que Hannah se autoproclamaba la Mesías de su generación continúa resonando (y encabezando el 97% de los artículos sobre la serie). Quizá, como decía Lucía Litjmaer en este de 2013, si en lugar de Girls se hubiera titulado Some Girls no se habría liado tanto… También te decimos, pocas cosas nos representan más que esta frase de Jessa sobre el trabajo:


2. El narcisismo de Hannah Horvath

Es imposible hablar de Girls sin hablar de Lena Dunham. Y es imposible hablar de Lena Dunham… sin hablar de Lena Dunham otra vez. La creadora, guionista, directora y productora de la serie interpreta a Hannah, la protagonista, y, como ella, tiene un pequeñito problema de egocentrismo. Hannah es el mito del narcisismo millennial elevado a cien: todo parece girar alrededor de ella y sus problemas. 

Además, como aspirante a escritora, tiene otro problema compartido con su creadora: el oversharing. La Lena de la vida real ha escrito sobre sus adicciones, sus enfermedades crónicas, su extirpación de útero, la ruptura con Jack Antonoff… Y por supuesto se ha inspirado en todos sus familiares, novios y amigos para escribir sus historias: “lo que me convierte por un lado en una valiosa historiadora y, por otro, en un riesgo”.


3. Querer, después odiar y volver a querer a cada uno de los personajes

Después de Hannah, es el momento de hablar de Marnie, su mejor amiga. Marnie vive entre la necesidad de ser una chica perfecta, con aires de princesa, extremadamente dramática y con una necesidad de ser el centro de atención solo superada por la de su amiga. La odias. La odias muchísimo. Te ríes de ella cuando descubres que hizo un videoclip patético pero te compadeces cuando pide llorando que lo retiren de Youtube. Si es que en el fondo solo quiere que la quieran. 

Así pasan los capítulos, entre amor, odio y amor-odio, hasta que llegas al que está centrado en ella, cuando se reencuentra con su ex del pasado, pasa una noche con él y comprende a la mañana siguiente que esa relación se terminó por algo, y de paso que tiene que dejar la actual. En 45 minutos lo único que quieres es abrazar a Marnie y estás súper orgullosa de su crecimiento.


4. Haber aprendido a no opinar de los cuerpos ajenos ni a cebarse con el propio

Hannah no es Lena, pero si hay algo que comparten es… su cuerpo. Y, para sorpresa de nadie, el cuerpo desnudo de Lena Dunham en pantalla incomodaba.

¿Cómo se atrevía a exponerse así, si no tenía el vientre plano, ni las tetas redonditas y con un pezón diminuto…? A Internet le explotó la cabeza con ese despliegue de no-normatividad y se escribieron artículos y artículos analizando cada centímetro de su (imperfecta) piel. Había críticas positivas: olé tú, Lena, por poner el cuerpo frente a la dictadura de la belleza. Pero también muchas otras llamándola gorda, fea y que qué necesidad de salir en pelotas todo el rato en la tele.

Hannah abrió camino a las chicas con cuerpos reales en el mainstream, pero no te creas que ha cambiado tanto la cosa en estos diez años. Y no lo decimos solo por Lena Dunham, que sigue recibiendo hate por su imagen aunque ya no salga desnuda en HBO. Un par de ejemplos: la polémica por la campaña de bikinis de Roxy y lo del videoclip de Rigoberta

Dos apuntes más:

  • Hannah somos todas: una cosa es que tu creadora decida exhibir tu michelín en prime time y otra muy distinta que tu personaje esté contenta con su cuerpo.
  • En la vida real: Lena Dunham sí que ha abordado el tema de su peso directamente, como en este post de Instagram en el que compara dos fotos, una de ellas con diez kilos más, pero muchos menos problemas.


5. La normalización de las relaciones sexuales descoordinadas

Hasta Girls, el sexo que veíamos en el audiovisual era cero parecido a la realidad. Entonces conocimos a Adam Sackler (que por cierto, Adam Driver debe prácticamente toda su carrera a Lena Dunham) al inicio de la serie en unas escenas súper explícitas y nada románticas. Y encima mea a Hannah en la ducha. En MIC definen el sexo en la serie como “cringe, difficult performance to watch”. En defensa de Girls diremos que la complejidad de los personajes también radica en el tipo de sexo que practican o que les gusta, y esta serie desmitifica todo lo relacionado con ello. Al fin y al cabo es gente normal, con cuerpos normales, teniendo una vida normal. Bueno, más o menos. 

Otro de nuestros toques favoritos es la cantidad de veces que se menciona la cistitis o las infecciones de transmisión sexual.


Puestos a desmitificar, Girls se lo carga todo. Incluida la amistad, y por supuesto el amor. ¿Hola? ¿Ese momento en el que parece que Adam y Hannah van a volver en uno de los últimos capítulos? 💔 Cuando nos hemos rendido ante Adam y volvemos a creer en el amor… pues no, así no funciona Girls, Maja.

6. Que nada es para siempre, ni siquiera las amigas

Contrariamente a lo que dicen las Spice Girls, friendship sí que ends. Y en Girls pudimos ver cómo la de Hannah, Marnie, Jessa y Shosh se desmoronaba delante de nuestros ojos durante seis temporadas. Problemas de convivencia, intereses y aspiraciones que cambian, líos de chicos, la vida. No hablamos de un pequeño bache, no, no: es el fin de la amistad 😢 Ese día en que miras a tu amiga de toda la vida y te preguntas… ¿pero quién es esta persona?

Shoshanna en Japón, en uno de los mejores episodios de la serie, solo necesitaba una amiga. Pero una que la escuchara.


Como en todos los grupos, aquí no falta el papel de la amiga que se esfuerza muchísimo por rescatar la amistad y organiza viajes de chicas a los que nadie quiere realmente ir y meetings en el baño para hablar de sus sentimientos (buen intento, Marnie). Pero no hay nada que hacer, es ley de vida. Anna Pacheco y Andrea Gumes contaron en el Ciberlocutorio que reemplazamos la mitad de nuestra red social cada 7 años. Así que ya sabes, vete haciendo recuento.

Lena Dunham lo ha hecho. Por el décimo aniversario, ha escrito sobre la amistad en un artículo para Vogue titulado Apegos Feroces. En él habla sobre estas relaciones que se acaban y entona el mea culpa por los errores cometidos: “Irónicamente, hacer una serie sobre la amistad durante todos esos años hizo que no siempre fuera una buena amiga”. También comparte lo que ha aprendido y lo que está dispuesta a ofrecer: “mataría por ti, pero nunca te escribiré para ir a tomar un café”. Para eso están las Marnies. Y termina con un pequeño homenaje a todas aquellas mujeres a las que ha ido diciendo adiós en diferentes etapas de su vida (¿Jemima?).

P. D. Ella también creó una newsletter con su mejor amiga. RIP, Lenny.

7. El me too antes del Me too

Antes de que fuera mainstream, Lena Dunham ya puso el foco en el acoso sexual y la cultura de la violación. En el cuarto capítulo, Hannah comienza a trabajar en una oficina y su nuevo jefe, a cuento de nada, le masajea la zona del pecho en plan casual. Con todo, este no es el mejor capítulo al respecto.

American Bitch: el típico episodio botella, rodado en solo un escenario y con muy pocos personajes para reducir costes, pero también uno de los más recordados. Mónica Zas lo ‘medio’ alabó así: “Dunham sale de su microcosmos de malcriadas para arriesgarse con una crisis mundial”

El episodio empieza con Hannah entrando en un portal y termina con ella saliendo de allí mientras rostros anónimos de otras mujeres se dirigen a su interior. Es el portal de la casa de un afamado escritor acusado de abuso sexual. Hannah y él conversan sobre el escándalo en el que él se ha visto envuelto recientemente, entretejido con referencias literarias. Llegamos a empatizar tanto con él que puede ser, es posible, quizás, tal vez, que esas chicas que le acusan lo hubieran consensuado desde el inicio, como él afirma, y solo buscaran un minuto de gloria. 

Podríamos hablar de este capítulo durante horas. Os recomendamos este artículo de Vanity Fair, este de Vox (el vox bueno), este de verTele o este de The New Yorker.


Y luego, ocurre. En eldiario.es lo narran así: “él saca su pene y lo pone sobre la pierna de la protagonista (...) Hannah lo acaricia y al momento salta de un brinco de la cama con espanto. Palmer no ha necesitado forcejear ni someterla, simplemente ha surgido con pleno ‘consentimiento’”. “Así es como alguien abusa de su carisma y de su posición de poder para poner el pene en la pierna de alguien y pensar que ha sido consentido”, dice Judd Apatow, productor de Girls, en el detrás de las cámaras. Y es que en Girls nunca se presenta una situación de acoso aceptando el imaginario de víctima perfecta ni el de depredador sexual. Al terminar el capítulo todo sigue su curso normal, solo que ya eres otra persona y te has replanteado tu vida entera.

Peeeeeeeero ni de coña todo es impoluto en la carrera de Lena. En 2017, uno de los primeros guionistas de Girls también fue acusado de abusos sexuales por parte de una joven actriz negra, y Dunham le protegió. Aunque años después rectificó, esta apuesta por defender al guionista (sumado a más de un comentario desacertado) la convirtió en racista de cara a la sociedad y feminista solo cuando a ella no le tocaba de cerca.

8. Estas dos escenas

1) La de Dancing on my own, de Robyn, que baila Hannah después de descubrir que tiene VPH y que su exnovio es gay. Tuitea "All adventurous women do" y luego se pone a bailar este temazo como si nadie la estuviera mirando. Entonces llega Marnie y se une a la fiesta en la escena más tierna de estas dos <3

2) La del capítulo de Beach HouseOtro baile, también tierno, pero un poco más triste. Las cuatro amigas pasan un fin de semana en los Hamptons (no olvidemos que son pijas), y nada sale bien. Hay gritos y reproches. En este episodio queda clarísimo que las cuatro amigas no son tan amigas y que el baile de Tiktok a veces no queda como planeas. Pero acaba saliendo, mientras esperas el autobús de vuelta a casa.
 


Maja, miscelánea para las no sois fans de Girls y os vais a dar de baja de la newsletter 😘:

​​yo creo que si a estas alturas no eres capaz de reconocer que a pesar de sus defectos GIRLS era buenísima tienes un serio problema y ese problema es que eres más tonto que un nabo

– Bu (@BuArena)

Si has llegado hasta aquí, gracias por habernos aguantado 🫶 Pero que sepas que esto es solo la versión resumida del TFG que nos hemos marcado, y que como somos tan majas compartimos contigo. Sí, este drive es el borrador del email de hoy. Y ese borrador es una versión resumida de la primera versión. Es que como Hannah/Lena, no nos podemos callar. 

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