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¡Hola, maja!

 

Cada día que pasa la política española se vuelve más locano nos da la vida para ponernos al día. Te lo decimos nosotras, que escribimos esta newsletter hace quince días. Finalmente no la enviamos por el 8M y hemos tenido que re-re-editarla porque parecía de hace más de un año. Claro, es que hace dos semanas no teníamos que elegir entre comunismo o libertad. Ni entre Antonio David o Rociíto. También es cierto hasta hace dos días en la tele solo existía la versión del guardia civil, y ahora que la hemos escuchado a ella no podemos más que apelar al "Hermana, yo sí te creo" que Irantzu Varela explicaba tan bien en este vídeo.

Lo que no ha cambiado es el precio de los alquileres. Mientras el PSOE y Podemos siguen debatiendo si regularlo o no, en Majas te traemos un par de propuestas de viviendas. Te encajan si eres millonaria o del s. XIX:


Una vivienda para Lucía:

Mis amigas no paran de hablar de comprarse casas. Se meten en Idealista. Comparan zonas, bancos, hipotecas y se hacen preguntas como: ¿cuántos metros útiles tiene? Yo no sé calcular cuántos metros útiles tiene mi salón. Con metros inútiles supongo que se refieren al mueble gigante que estoy intentando vender en Wallapop desde hace tres meses.

Esta nueva obsesión inmobiliaria me ha llevado a plantearme cómo sería la casa de mis sueños. Supongo que bastaría con que se pareciera un poco a estas. O quizá un palacete o un castillo señorial en mitad del campo. Aunque luego la vida de palacio no mola tanto. Si no, que le pregunten a Meghan y Harry. O a Sissi.

Actualizando el meme de Oprah para que no parezca que este contenido es de hace dos semanas 👌

Pero centrémonos en Sissi. Ni confirmo ni desmiento que planifiqué todo el itinerario de mi Interrail para poder hacer la visita temática de Sissi en el Palacio Imperial de Viena. Bueno, venga, lo confirmo. Que aquí somos todas muy republicanas hasta que hablamos de Sissi emperatriz.

Con Sissi está justificado porque era lo más: rebelde, viajera, independiente… Una reina 👑 Eso sí, creo que si le hubieran ofrecido la vacuna en uno de sus múltiples viajes, también habría accedido. Al fin y al cabo, tiene sangre ‘royal’.

La emperatriz Sissi tenía un palacio y muchos problemas, pero también tenía pelazo.

Sissi nació en Múnich el 24 de diciembre de 1837 y aunque nació en una familia noble (era duquesa de Baviera) era una niña un poco asalvajada. "Freedom was my mother", decía. Y montaba en bicicleta y le encantaban la naturaleza y los caballos. Con 16 años, acompañó a su madre y a su hermana a visitar a los parientes austriacos y su primo “se encaprichó de su belleza” porque así es como nos cuentan la Historia. Y como "al emperador de Austria no se le dan calabazas", acabó casándose con Francisco José I y convirtiéndose en Sissi Emperatriz.

Y a partir de aquí, el mito. Se decía que era la reina más bella de Europa y que estaba obsesionada con su físico. Según National Geographic nunca pesó más de 50 kilos: hacía muchísimo ejercicio e incluso tenía un gimnasio en su habitación. También son conocidos sus rituales de belleza, como la mascarilla de coñac y huevo que le aplicaban cada dos semanas en su larga cabellera (como dicen en Fleabag, hair is everything) o las tres horas que tardaba su peluquera Fanny Feifalik en hacerle sus famosas trenzas.

Lo que yo no sabía, y ahí es cuando terminó de fascinarme su figura, es que utilizaba esas horas para estudiar idiomas y política. Aprendió siete lenguas, entre ellas, griego antiguo porque quería leer a los clásicos en su idioma original, y húngaro, porque simpatizaba con su causa. También le gustaba escribir poesía.

En sus últimos años no se dejaba fotografiar la cara y se tapaba con un abanico o un velo.

Su inconformismo y rebeldía también forman parte de la leyenda. Sissi hacía un poco lo que quería. En la visita guiada me contaron que contrató a la primera chef de la corte y que muchos chefs-señoros dimitieron al enterarse. Sus habitaciones tenían timbre y hasta su marido tenía que llamar si quería verla. Y viajaba mucho, sin parar, sobre todo a raíz del suicidio de su hijo Rodolfo.

Sissi no era feliz en Viena. Sus maneras de ‘chica campestre’ no encajaban en la rígida corte vienesa, donde cada uno de sus movimientos era analizado y juzgado. Su historia es un poco el #FreeBritney de la época, pero a ella no le impusieron un tutor legal que administrara su vida y su patrimonio. Por suerte, a diferencia de la Princesa del Pop, Sissi sí que podía escaquearse de la capital imperial. Viajó de incógnito por gran parte de Europa, también por España (en Elche dio nombre a una palmera), aunque su lugar favorito del mundo era la isla griega Corfú, donde se compró un terrenito. 

La muerte también la pilló de viaje: fue asesinada en Ginebra, con una puñalada en el corazón.

El Palacio de Hofburg, un lugar en el que cada niño tenía su propio árbol de Navidad y cada centímetro está cubierto de terciopelo. 
Volviendo a la casa de mis sueños, ¿dónde viviría yo, al menos una temporada? Sin duda, en el Palacio Imperial de Hofburg, en Viena. Al menos, el tiempo suficiente para saber todo sobre la emperatriz infeliz y su vida en la corte. Las dos horas y pico de tour sobre su vida me supieron a poco. Además, así podría visitar de nuevo la Colección de Plata Imperial y leer todos y cada uno de los cartelitos de la exposición. En ellos se explicaban las costumbres palaciegas, como que en las cenas oficiales se servían nueve o diez platos en 50 minutos (habían recortado, pues en el siglo XVII servían hasta 30) y solo se podía hablar con el de al lado.

Si me preguntas por los metros útiles que tiene el Palacio de Hofburg, ni idea. Lo que sí sé es que menos mal que lo han convertido en museo, porque como tuvieran que vender todos esos muebles por Wallapop iban a flipar los Habsburgo.
 

Una vivienda para Clara:

Justo un día después de enviar un Majas, C. Tangana lanzó lo que él denominó “el disco de mi vida” aka El Madrileño, dejándonos desfasado el contenido de nuestra newsletter una vez más. Así son los tiempos actualmente, los temas de debate duran muy poco (excepto si eres Sissi) y las canciones suenan apenas días.

Pero El Madrileño tiene una producción y una historia-concepto alrededor que tardará algo más en quedar desfasado. Y hoy uniré estos dos temas: Los elementos que permanecen y los videoclips de C. Tangana. Bueno, en realidad hablaré de algo que está en ambas categorías: Las Torres Blancas.

Aquí las viviendas Torres Blancas. Que ni son varias, ni son blancas. Pero nos gustan. Y aquí más fotos para deleitarte.

Este edificio madrileño diseñado por Francisco Javier Sáenz de Oiza (quien vivió el resto de su vida en él) aparece en la canción Los tontos, que C.Tangana interpreta con Kiko Veneno. En el vídeo vemos como un portero baila en el vestíbulo de la torre y hace sus tareítas, como por ejemplo beber carajillo. Por supuesto que nuestro querido Tangana no ha sido el primero en usar este edificio para sus creaciones, válgame. Otros lo han incluido en sus películas, como es el caso de José Luis Cuerda en Tiempo Después, que unió el edificio de corona de espinas de Ciudad Universitaria con Torres Blancas, puso a un montón de famosos –hombres– a actuar y hala, segunda parte de Amanece que no es poco hecha ✅).

Si lo silencias y lo cambias por la cabecera de Aquí No Hay Quien Viva funciona igual de bien.

Torres Blancas es arquitectura brutalista, es decir, de forma dura, ausente de ornamentaciones y caracterizada por el uso del hormigón. Pero también encaja dentro del organicismo, filosofía arquitectónica que promueve la armonía entre el hábitat humano y el mundo natural. Si te has fijado en otros videoclips de Puchito (¿cuál es la maña?) ya habrás visto que Little Spain, la productora, está pelín obsesionada con la arquitectura de los años 60, porque les flipa la mezcla de la tradición y lo moderno. Tan pronto te plantan una pintada de “vivan los quintos” de un pueblo español como te ponen a Bárbara Lennie comiendo chorizo después de pasearse por la Casa Carvajal.

A lo que iba, vayamos a lo obvio: Torres Blancas es famosa porque es muy alta y hay círculos por todas partes. ⭕ Todo son círculos ⭕ El arquitecto Oiza se basó en proyectos como la Torre Price de Frank Lloyd Wright para escoger un patrón geométrico y llevarlo al extremo como base de las viviendas. Eso te lo explica muy bien este chiquillo youtuber aquí. Oiza empleó un sistema en forma de esvástica para crear la planta, que nada tiene que ver con los nazis, sino que es un elemento que por lo visto se usa mucho en arquitectura. Pero al planificarlo se dio cuenta de que un ala entero de viviendas no recibiría luz solar directa, por lo que cambió la orientación de ese ala para que todos los ricos que pudieran comprarse una casa ahí, consiguieran la ansiada luz. Y así la planta dejó de tener forma de esvástica. Jaque mate, nazis, one more time.

Foto 1: Plano inicial, con esvástica a la vista y hexágonos.
Foto 2: Plano intermedio, con círculos por todas partes.

Si te interesa comprarte un hogar aquí, he encontrado dos en Idealista. Uno de 100 m² con humedades en la entrada y otro de 236 m² por 800.000€ y una reforma pendiente. Todo en la palma de tu mano, si es que encuentras una cama sin esquinas para encajar en las paredes. Pero jo, vas a tener dos terrazas privadas, intimidad y piscina con vistas a todo Madrid. Lo único malo es que llegas 50 años tarde para cenar en el Ruperto Nola, restaurante que estuvo en el piso 22. Hasta los vecinos de abajo podían pedir comida cual Just Eat y se la enviaban por el montacargas. Se me ocurre que, si no puedes comprarte un piso en Torres Blancas, preguntes a Marisa Paredes por cuánto te quiere dejar ella su pequeño refugio. Al final me temo que tendremos que conformarnos con cotillear desde fuera e imaginarnos cómo viven las señoras ricas a las que el portero de Los Tontos friega el suelo.

En fin, Maja, es posible que estés hasta el coñ* de leer y ver sobre Madrid, y yo te he rematado con este compendio de anecdotillas sobre un edificio de Madrid. Raquel Peláez está contigo. Yo también te entiendo, sé que hay más lugares en el mundo, pero este es el mejor.


Maja, por esta miscelánea no te cobramos la fianza: 

c. tangana si tan madrileño eres preséntate a las elecciones

– mariang (@complutense)

Como diría nuestro yo adolescente en homenaje a Álex Casademunt, mi música es tu voz 💫 🎶 (Esto pasó hace dos semanas, pero lo seguimos sintiendo igual)

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