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¡Hola, maja!

Nuestra semana ha empezado tal que así:

Por cierto, qué maja sigue siendo Rosa y qué mala amante la fama, no va a quererte de verdad (perdón de antemano por todas las motomami-referencias de este Majas 🙏). Aún quedan años para que nuestra Britney revele su verdadera historia, pero cuando decida hacerlo estaremos aaa suuuu laaado.

Otro al que no le ha sentado bien la fama (es demasiao' traicionera) es a El Xokas, un streamer que gasta 900 euros al mes en comida a domicilio porque no tiene tiempo para cocinar, pero que, por lo que sea, sí se organiza para crearse cuentas secundarias desde las que insultar a sus haters. Priorities, suponemos.

Estas no son las únicas conclusiones a las que hemos llegado estos días. Por aquí te dejamos alguna más.

Lo que ha concluido Lucía esta semana:

El otro día vi La peor persona del mundo y, como buena treintañera-millennial-básica, me sentí apelada. Supongo que por ese sentimiento tan generacional al que se refiere Bu Arena, el de sentirnos “meros bocetos, esbozos de una versión de nosotros definitiva y adulta”. Quién sabe si esa versión llegará a existir algún día. Lo único que está claro es que Julie no es la peor persona del mundo.

Pero cómo va a ser la peor persona del mundo esta chica, con esa cara de felicidad ¡y esa ropa de entretiempo!


Entonces ¿quién es la peor persona del mundo? Pues dependerá de a quién le preguntes. Muchos te dirán que Putin. Otros tantos que Perro Sanches. ¿Valen personas muertas?–interrumpirá algún listillo–. Porque entonces es Hitler. ¡Y Stalin! –añadirá otro, en nombre de la equidistancia. 

A mí, personalmente, estos días me ha parecido muy mala persona Enrique Ossorio, portavoz de la Comunidad de Madrid y miope, porque dice que él no ve los tres millones de pobres de los que habla un informe de Cáritas. La escritora Azahara Palomeque criticaba algo parecido en El País hace unos meses: la costumbre de ser mala persona, o cómo la desasistencia institucional de los más vulnerables puede acabar por convertirse en “desdén hacia el dolor del otro”. Ignorar lo que sucede a nuestro alrededor, apartar la mirada en el metro… Es algo que nos pasa un poco a todas, ¿no? ¿Seremos malas personas?

Ya te adelanto que yo no: he hecho este test 100% accurate en Internet y me ha salido que soy buena persona.


El problema es que no hay una única definición de lo que significa ser mala persona: en Internet dicen que es una mezcla de narcisismo, sadismo, egoísmo y falta de empatía. Un combo genial (parece la bio de El Xokas). Aunque creo que al final es una cuestión de cómo lo interpreten los demás. Una amiga, por ejemplo, cree que no existen las malas personas, sino las malas acciones. Otras me han dicho que solo cuenta como mala persona si hay intencionalidad, es decir, si actúa de forma voluntaria y consciente. Pero ¿qué pasa si lo haces sin darte cuenta, en plan la banalidad del mal, de la que hablaba Hannah Arendt?

Ante la duda, siempre puedes contar tu versión en AITA (Am I the Asshole?), un subreddit –aka un foro en la web Reddit– en el que la gente cuelga su historia para que el resto emita un veredicto sobre si se ha comportado como un capullo/a o no. Por ejemplo, Alan: fue a una fiesta y se comió la mitad de un bocata que debería haber sido para unas 20 personas –medía 1,8 metros–. Sus amigos se enfadaron a pesar de que él defendía que había llevado unas alitas para compartir y se ofreció a pedir más comida. Am I the asshole? se pregunta Alan.

El pueblo ha hablado, Alan, y YTA. You are the asshole, no deberías haberte zampado el bocata tú solo, macho.


Según Elle Hunt, AITA es una de las preguntas definitorias de nuestro tiempo. Ante la incertidumbre y la falta de un marco ético bien definido... siempre nos quedará Internet. Para explicarlo utiliza el caso de Alan, pero hay mil más: el subreddit tiene casi 4 millones de usuarios y cada pocos minutos se cuelga una nueva situación (real) para ser juzgada. La comunidad vota y argumenta su opinión. Su creador lo ha definido como ‘crowdsourcing morality’.

No sé por qué pero me imagino a la prota de la película de Joachim Trier contando algunos de sus episodios en el subreddit de AITA. Tía, Julie, no te preocupes, que según el artículo de The Guardian al 56 % de las personas las absuelven (NTA= not the asshole). La clave, dice una de las moderadoras, es que la gente que escribe al menos se preocupa y reflexiona sobre lo que ha hecho. A los verdaderos assholes les da todo igual. Así que ya sabes el secreto para ser buena persona: que te importen las cosas. Síganme para más recetas.

Cuando empiezo a desvariar en Majas y en vez de cerrar el email sigues leyendo 😍


Lo que ha concluido Clara esta semana:

Tengo un país inventado. Creo que en realidad, todas lo tenemos, más o menos definido. Por supuesto, en nombre de nuestros países no invadimos otros ni estamos preparadas para las guerras porque, obviamente, no suceden. Pero en mi país inventado sí que hay una legislación redactada. Los poderes ejecutivo, legislativo y judicial están todos personificados en mí misma porque para eso he creado este país. Y aún con esas, la democracia está garantizada. Te lo garantizo yo, que para eso es mi país.

En mi país inventado:

  • No existe la calima. Llueve cuando los cultivos lo necesitan, pero solo cuando yo esté bajo techo. En general, hace el tiempo atmosférico que a mí me apetezca, siempre respetando a la naturaleza. Pero el polvo del Sáhara está terminantemente prohibido que se escape del Sáhara, y por tanto, no será necesario barrer. También están prohibidas las pelusas, así como el polvo en general. Buscaremos otras vías laborales para las fábricas de plumeros.

  • Antonio Díaz Ferreras tiene programado un máximo de horas de emisión a la semana, que por supuesto son muchas menos de las actuales. Los políticos también tienen limitados los tuits.

  • Las películas de más de dos horas y cinco minutos están prohibidas. Excepto El año del descubrimiento, que además es de obligado visionado en las clases de filosofía, ética o por qué no, matemáticas, de ESO y Bachillerato.

  • Además del documental anterior, es obligatorio ir al cine una vez a la semana, que será canjeable por ir al teatro o leer un libro. Al menos una de esas tres, y así reubicamos en el sector cultural a la plantilla de las fábricas de plumeros.

  • Las películas sobre niñas de 13 años a las que le viene la regla les importan también a los hombres, porque la menstruación no es un tabú y es ampliamente investigada por la ciencia. Y porque esa peli no solo va de la regla.
  • Las urbanizaciones están prohibidas. Todo el suelo no habitable se convierte automáticamente en público y se prohíben vallas y puertas. Todas las piscinas del mundo pasan a ser de uso público.

  • No hay edificios con plantas bajas. Como en el estilo modernista, en las plantas bajas solo hay pilares que sostienen los pisos más altos, y ese espacio se convierte en público o comunitario.

  • En cambio, las persianas se mantienen abiertas excepto para dormir (mirando ventanas me puedo pasar un par de mañanas o una eternidad).

¿Cómo si no voy a saber que no habéis muerto atragantados?

  • No existe la masculinidad frágil. Máximo dos pogos por concierto.
  • No existen las herencias. Cuando morimos, nuestro saldo de deudas y beneficios se convierte en cero. Aprovecharemos para disfrutar los últimos años de nuestra vida, puesto que no tenemos nada que ofrecer a nuestros descendientes.

  • No existe el síndrome del impostor. Asumiremos que todas somos mediocres y los que triunfen, daremos por sentado que la suerte ha jugado un papel. Hay que aceptar que alguien tiene que ser genuinamente inútil. No hay impostoras si todas somos impostoras.

  • WhatsApp permite más de tres chats fijados y se pueden silenciar las notificaciones al gusto.

  • No existe la crisis climática. Así en general.


Maja, miscelánea para ti, tú que eres buena persona:

Una motomami sabe cuándo hay que parar de escribir tuits que empiecen con una motomami. 

Raúl Díaz
- (@Ruldia)
Una motomami se despide hasta la siguiente entrega de Majas. Como diría Rosalía, A de adiós, B de bandida, C de coqueta, Q de qué reinona, R de racineta, rango, racineta, rango. ¡Nos leemos en dos semanas!
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