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¡Hola, maja!

Llevas mucho sin leernos, pero es que estábamos ocupadas siendo influencers en Instagram. No hemos salido en la foto del yate con C. Tangana, pero porque no hemos querido.

Y aunque el verano se acaba, nosotras somos muy positivas, qué decimos positivas: somos dos seres de luz. Por ello, hemos querido animarte a ti (y un poquito a nosotras también) recordando lo peor del verano, para poder así pasar página juntas y adentrarnos en el nuevo curso con un poco menos de depresión. Si eres de las que tiene vacaciones en septiembre, esto a ti no te aplica (a la mitad de Majas tampoco muaahaha).
 

Las 10 peores cosas del verano:
 

1. Hacer la maleta

Lo peor de las vacaciones es sin duda hacer la maleta. Pensar en lo que te tienes que llevar, transportarte por un instante a tu lugar de destino y predecir qué tiempo va a hacer por la noche. ¿Valdrá con una chaquetilla? ¿Me hará falta el chubasquero? ¿Meto el polar por si acaso? Todo esto, claro, a 45 grados. ¿Por qué el ser humano es incapaz de pensar en otra temperatura diferente a la que está sintiendo en ese momento? Un misterio de la ciencia que tendrán que resolver después de lo de la vacuna del COVID 💉

Al llegar a tu lugar de destino, por supuesto descubres que has hecho la maleta fatal y que te sobran 5 camisetas y te falta una braga. Y la pasta de dientes. Y algo de abrigo.


2. No estar al día de la actualidad

Lo peor del verano es que Kloshletter se va de vacaciones, a las 21.00 no vemos el telediario porque es hora punta de la electricidad (hay que desenchufar todo) y no nos enteramos de lo que ocurre en el mundo. Lo hemos intentado con Twitter, pero es que son demasiados estímulos y al lado de un tuit sobre el Mar Menor nos sale Fernando Alonso relatando su lista de la compra (siempre es emocionante) y claro, así no hay manera.

Por las ganas que tiene Fernando Alonso de comprar toallas sabemos que no ha hecho la compra en su vida.

Nosotras no compramos toallas desde que nuestras abuelas nos cosieron unas con nuestras iniciales. El día que nacimos. 


3. La ansiedad climática

Lo peor del verano no son las olas de calor, es la ansiedad climática que nos da pensar en las que quedan. 

Los Simpsons, fuente de sabiduría millennial y memes desde 1987.

Después del informe del IPCC, los incendios de este verano y AGOSTO en general, nos da igual lo que diga el primo de Rajoy. La ansiedad climática es real. También llamada ecoansiedad, se refiere al “conjunto de emociones de preocupación, ansiedad y angustia asociadas con la percepción de cambios ambientales”. Vamos, que estamos cagadísimas con lo que viene.

Para colmo, cada decisión econsciente que tomamos resulta ser un fail. Como los tote bags, con los que nos creíamos las salvadoras del medio ambiente, que por lo visto son de lo menos ecológico 😔 


4. Las absurdas modas veraniegas

No hemos estado enteradas de las noticias importantes este verano, pero ay amiga, las tonterías de las redes sociales nos las sabemos toditas. Por ejemplo, la conversación de las señoras que comen churros mientras se regalan comentarios pasivo-agresivos. También hemos visto triunfar el Milk Crate Challenge como si en todos los países existiera la Seguridad Social. Si no sabes lo que es, ya vas tarde, porque TikTok ya lo ha prohibido. Te dejamos con esta explicación en Youtube.

No obstante, estas cosas nos importan poco en comparación con la nueva moda veraniega: USAR EL BIKINI AL REVÉS. Instagram nunca deja de sorprendernos. Aunque pensándolo bien, es muy economía circular, no hay que comprarse otro, puedes reciclar el de la temporada pasada.

Ojo, Maja, si vas a probar la moda del bikini al revés, puede pasarte esto.

5. Los pequeños descuidos

Tenemos un disclaimer. Nuestras fans (una persona) nos avisaron de que en este Majas podríamos estar fomentando la tanorexia al afirmar que estamos más guapas morenas. Y nada más lejos de la realidad, Maja: hay que echarse crema. Mucha. Y nada del factor 6 ni de untarse con aceite de oliva y pulpa de zanahoria, que ya no tenemos 15 años. Crema bien, del 50, que cueste extenderla, cemento armado.

Nuestro extra tip, para que luego digas que no nos preocupamos por tu salud, es que no te olvides de ciertas partes del cuerpo, no vaya a ser que después de estar 45 minutos echándote crema del factor 75 te quemes una o varias de estas zonas:

1. El lóbulo de la oreja
2. La chichilla pre-sobaco
3. El empeine
4. Las nalgas
5. La línea del borde del bikini
6. Las palmas de las manos
7. Las plantas de los pies

Este post no ha sido patrocinado por ninguna crema solar, pero si alguna se anima, que nos escriba. #ad


6. No saber comer helado con cucurucho

Asumámoslo, Maja. En cuanto hay unos graditos de más, el helado tarda dos segundos en derretirse y comienza el caos. Súmale a esto que los bares piensan que servilletas = covid, por lo que tienes que limpiarte con la muñeca, luego restregarte en tu hombro y después manchar tu propia ropa, como una persona de 5 años.

Esta imagen la hemos hecho nosotras pero fácilmente podría ser de cualquier otra persona.
P.D. Los que tiran colillas al suelo tienen un lugar reservado en el infierno.

Sí, dejamos un suelo con restos de helado que parecían caca, pero si la parte de abajo de los conos ya no tiene chocolate duro que frene la caída… imposible mantener la dignidad.


7. La desaparición de la Cuore

En realidad cerraron la versión impresa el año pasado, pero se ve que ya teníamos suficiente con el cierre de los bares, las discotecas y la vida en general y no nos habíamos enterado. Aarg!

Desde aquí, nuestro más sentido homenaje a esta publicación que nos ha dado grandes reportajes como el especial ‘¡Se les ve la hucha!'

En fin, nuestra revista favorita, D.E.P.


8. Las canciones del verano

Lo peor del verano es escuchar canciones alegres. Si durante el año no te mueves en coche, incluso llegas a coger Los 40 con ganas. En seguida descubres alguna canción pegadiza y a la segunda vez que la oyes (5 minutos después de la primera) empiezas a analizar la letra. Al principio te encanta ese rollito positivo, esa sensación de veranito, felicidad y amor.

Solo una hora después ya estás odiando a Funambulista y te encantaría que dejara de gustarle la vida y que no sane su herida; quieres que la persona a la que Beret y Morat cantan se pire de verdad, sin por favor ni hostias; que aquellas noches locas recorriendo Portugal se olviden cuanto antes; que Rauw Alejandro decida por fin con qué parte se queda; y que Nil Moliner reviente contra el mar de verdad. No hombre, Nil, es broma, nos caes bien. Pero a ver si nos cambias la letra de la bomba nuclear, que luego nos da ansiedad climática.

Pero lo que de verdad nos duele de este verano, es que Aitana y Sebastián Yatra no podrán ser la pareja del año.


9. El envejecimiento de Pedri con cada minuto de prórroga

Nadie se ha merecido tanto las vacaciones como este pobre chiquillo que empezó la temporada con 17 años y ha acabado con 49.

Después de 75 partidos oficiales, empalmar la Eurocopa, los Juegos Olímpicos, La Liga y todas las prórrogas posibles, el chaval, por fin, ha disfrutado de unos días de descanso. Las que no hemos descansado hemos sido nosotras, que anda que no habéis dado la turra con el mercado de fichajes, lo de Messi y Mbappé.


10. No ser ricas. Todos los veranos igual.

Lo peor siempre es no ser ricas. Sobre todo porque su verano empieza en mayo, que es cuando empieza la temporada en Ibiza. Seguiremos intentándolo para el año que viene, a ver si hay suerte y Ron Barceló nos paga un barco como a Natalia de OT 1 🙏

Y hasta aquí las diez peores cosas del verano, al que ya toca despedir como a Leonor. Aunque a ella solo la decimos adiós unos añitos, eh. No te emociones, que la tenemos de vuelta pronto.

Adiós, Leonor, que disfrutes en Hogwarts.

Ahora queda lo mejor: la vuelta de Majas a la normalidad. Y lo segundo mejor: a cargo del palacio se queda Sofía.


Maja, vuelta al cole, vuelta a la miscelánea:

Recordando que con lo que me he gastado en tres semanas de vacaciones no me hubiera comprado ni un metro cuadrado de casa, el problema no es nuestra vida ni la de nuestros padres sino la 💕💕 especulación 💕💕

Analía Plaza (@lalalalia)

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