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¡Hola, maja!


Todavía estamos un poco en shock por dos cosas: las palabras de Elon Musk con los (pocos) empleados que quedan en Twitter y la manifestación del domingo por la sanidad pública 💚 Íbamos a abrir con eso, pero es que hemos encontrado este vídeo inenarrable y no podemos quedárnoslo solo para nosotras. 

Toni Cantó

Quién es Maya y de qué está hablando Toni Cantó. No sabemos. Creemos que no queremos saber, pero sin querer nos hemos enterado.

 

El ciclo de Lucía:

¿Sabías que la copa menstrual se inventó antes que el tampón? ¿Que el único museo sobre la menstruación que existía en los 90 fue creado por un hombre? ¿Y cuántos tampones utiliza de media una mujer durante toda su vida? Bueno, bueno, hoy vengo cargadita de fun facts menstruales para ti

Menudos jueguecitos de palabras se gastaban en 1942 los de Tampax. Ni lo notas, ni lo notan.


Antes no se hablaba de la regla en público, ¿te acuerdas? Decíamos “no, es que estoy mala” cuando nos preguntaban que por qué no nos bañábamos. La promoción de productos menstruales estuvo prohibida en la televisión estadounidense hasta 1972, pero ojo, que hace no tanto, en 2015, Instagram eliminó esta foto de Rupi Kaur con el pantalón manchado de regla (qué clásico también el momento de decirle a tu amiga, ¿me he manchado? y ponerte a andar unos metros por delante). Por no hablar de lo de la “sangre” de color azul, como si fuéramos todas Leonor. Ahora que lo pienso, qué raro que ningún medio nos contara qué día le bajó la regla, si nos enteramos hasta de cuando caga

No quiero olvidarme de spots míticos en España como el de a qué huelen las nubes o el de HOLA, soy tu menstruación (lo he vuelto a ver y ole la chiquilla, qué saber estar, a mí cuando me vino la regla me puse a llorar evidentemente). Tiene razón Marta Alberca en que tener la regla no es TAN divertido como nos hacen creer las marcas de higiene femenina y que, de hecho, entre un 25% y un 50% de las mujeres sufren reglas dolorosas, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Por cierto, ¿qué pasó con las bajas menstruales? ¿Alguien se ha cogido alguna después del revuelo que hubo?

También hace falta ponerle un poco de perspectiva al asunto. Mientras en un lado del mundo no se toman en serio nuestros dolores, en otras partes las mujeres se cogen ‘bajas forzosas’: simplemente no van a trabajar o a la escuela porque no tienen con qué recoger la sangre. Nyazuode Hoth, propietaria de un comercio de té en Bentiu, Sudán del Sur, dice en este artículo (súperinteresante) de El País:  “No gano dinero, pero si mis clientes me ven con la ropa manchada de sangre, dejarán de venir”. 

Perdón, que dije que iban a ser fun facts y me estoy poniendo intensa.

Bragas menstruales

Las braguitas menstruales de este museo son mucho más monas que las mías y seguro que son del siglo pasado.


Te cuento. El tampón. La primera patente comercial, con aplicador y todo, la inventó un doctor en 1931. Es verdad que hubo otros intentos históricos (tampones de lana en la Antigua Roma, de papel en Japón…), pero el de Haas se considera el primero. A la narrativa de Tampax le viene mejor lo que pasó después: Haas se la vendió a una mujer de negocios, Gertrude Tendrich, por 32.000 $ –la #girlboss original–. Fue ella la que montó la fábrica que supuso “un nuevo día para la feminidad”. 

La copa. Fue patentada en 1867, una década antes que la compresa y bastante antes que el tampón. La primera en comercializarse la diseñó Leona Chalmer y estaba hecha de goma, pero la escasez de este material tras la II Guerra Mundial limitó su extensión en favor de las compresas y tampones desechables. Que por cierto, una mujer utiliza entre 8000 y 17.000 tampones a lo largo de su vida. Y los tira (al váter no, per favore, a la basura) generando kilos y kilos de residuos. Por eso la copa y otras opciones como la esponja menstrual están ganando cada vez más asiduas. Esto es algo que, supongo, no encanta a P&G, la megacompañía que compró Tampax (y en España también Evax y Ausonia) y que domina el mercado desde hace décadas. Al fin y al cabo, es un muy buen negocio. Casi la mitad del mundo tiene una vagina que sangra una vez al mes durante cerca de 40 años 🤑🤑

Lo del Museo de la Menstruación. Esto es una historia súper rara. La principal información que he encontrado es la web oficial del (ex)museo y este artículo de Vice de 2015 en la que habla de lo extraño que es todo. Su creador es Harry Finley, un americano que empezó a coleccionar objetos relacionados con la regla en secreto y que montó una pequeña exposición en su sótano de Washington D.C. en 1994. En su web, además de fotos de algunas de las piezas, hace un llamamiento para encontrar un sucesor/a que quiera hacerse cargo de su colección y comparte algunos de los comentarios que recibió durante el tiempo que lo mantuvo abierto (hasta 1998). Mi favorito: “you will be sacrificed”. El New York Times lo describió como “raro, divertido y bien documentado” y, lo cierto, es que por su web (súper noventera) puedes navegar durante horas y seguir encontrando contenido sorprendente. Como arte menstrual.

Aunque nada superará al Trump pintado con sangre menstrual de Sarah Levy


Yo, como Harry, también podría estar hablando de la regla durante horas, pero no quiero tenerte aquí hasta el próximo ciclo, así que te dejo con tres links más de deberes:

Para que veáis la falta que hace hablar más de la regla.
 

El ciclo de Clara:

Hay miles de personas que adoran el mes de septiembre, aproximadamente la misma cantidad de personas que lo odian por el mismo motivo. Es lo que yo llamo 🍂 la energía de septiembre 🍁

Un mes de nuevos comienzos, propósitos, de empezar nuevos proyectos y pensar en ellos mientras tomamos una taza de café humeante para entrar en calor. Esa misma taza en la que me cagaré a las dos de la mañana, con los ojos como platos, por haber calculado mal la cantidad de cafeína. Y qué. Septiembre es el verdadero enero.

Haz clic en la imagen para ver quién me creo todos los septiembres.


La energía de septiembre me permite volver de las vacaciones de verano con suficiente impulso como para comprar libretas y bolis para dibujar, comenzar esta vez sí una verdadera skin care routine inspirada en la de alguna famosa que hace vídeos para Vogue (cuya suma del precio de todos sus productos la hace inalcanzable), pretender un año más vestir bien evitando el fast fashion, acudir a mercados de ropa vintage y tantos otros buenos propósitos envueltos en un halo de white girl cozy vibes.

Hasta hace un tiempo, el listado salía mejor o peor parado en base a mi predisposición y determinación, pero desde hace unos años estoy totalmente desubicada con la energía de septiembre. Más que nada porque la energía de septiembre se ha convertido en esto:

Haz clic en la imagen para ver la realidad de mi (nuestro) septiembre. 


Ahora, cuando llega el mes de los comienzos, la única sensación que tengo es la de seguir estancada en una ola de calor que exprime cualquier halo de vitalidad. Así es 🥵🌶️ la nueva energía de septiembre 🫠🔥, que se parece sospechosamente a la de agosto, julio y ahora también junio. Las ganas de ponerme un disco de Dolly Parton y pintar un domingo por la tarde suenan a un pasado absurdísimo. La única energía que me queda es la de luchar por un hueco libre en alguna piscina pública.

Es cierto que en algún momento el otoño (o directamente el invierno) tenía que aparecer, y al fin lo estamos alcanzando. Noviembre ya se ha convertido en el antiguo septiembre. Parece que ahora sí comienza el otoño, las horas de luz son menos y resurgen las ganas de empezar algo. El problema ahora es otro: se junta con la navidad. Yo no puedo pretender iniciar propósitos de nuevo curso a estas alturas, que se tropiezan con los propósitos de año nuevo y al final la idea de volver al gimnasio se alarga tanto que llevo sin ir desde antes de la pandemia. Todo se amontona, los cozy vibes se mezclan con los anuncios de turrones y pospongo las nuevas tareas para un otoño que en Madrid ya no existe ni existirá. ¿Cuándo es la época de apuntarse a algún curso de cerámica? Que alguien me ayude.

Ropa extraña de mercadillo vintage

La verdad es que a quién quiero engañar yendo a mercados vintage, si como mucho me llevo una tote bag y una vergüenza ajena de imaginarme con este atuendo.


Vale, acepto que yo tengo que amoldar mi energía de inicio de curso a otro mes, pero ¿¡los ciclos de agricultura!? ¡¿qué hacemos con ellos?! Que sí, yo asumo que soy una básica otoñal más y que yes al otoño but, pero tenemos un temita con lo del 1,5, que a mí personalmente me preocupa más que lo de Las Majas en sí y por supuesto que lo de mi energía de septiembre ⇔ noviembre.
 

Maja, miscelánea pa tus ovarios:

too old for tik tok, too young for facebook, too weird for linkedin, not weird enough for reddit, too ugly for instagram…where will i go now

keely flaherty (@keelyflaherty)

Maja, nos despedimos ya con una última cosa que añadir: ¡más medicina y menos meninas!

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