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¡Compilado de Mis Inversiones!

¿Nos saboteamos a nosotros mismos?

Daniel Kahneman nos dice que la respuesta es sí; la verdad es que no somos los inversionistas racionales que creemos ser; en realidad muchos inversionistas compramos caro y vendemos barato cuando sabemos que deberíamos hacerlo al revés; vendemos inversiones ganadoras rápido y nos aferramos a las perdedoras esperando que vuelvan a estar “tablas” más hay maneras de superar estos “errores” de comportamiento y Kahneman nos arroja luz sobre el tema, más info en nuestro blog aquí.

¿Cómo ganar más que el inversionista promedio?

Acorde a reportes de Dalbar, el inversionista promedio en Estados Unidos ganó de 1997 a 2016 2.29% en promedio por año, superado por mucho por las acciones que ganaron 7.68%, también por bonos con 5.29%, y materias primas: oro 5.88% y petróleo 3.71%.

 

¿Cómo es posible que el inversionista promedio tenga rendimientos por debajo del 3% cuando prácticamente todas las inversiones superaron esa cifra? La respuesta es simple, al momento de invertir no sólo necesitamos buenas inversiones, sino también buen comportamiento. Es decir, seguir la estrategia planteada, algo tan sencillo como mantener las inversiones a largo plazo como tal y no salir a vender por temor en tiempos de incertidumbre. Datos de Dalbar y Blackrock aquí.

Sir Isaac Newton, ¿persona inteligente = inversionista inteligente?

Según cuentan anécdotas, Sir Isaac Newton, quien tal vez fue el hombre más inteligente de su época alguna vez dijo “puedo predecir el movimiento de las estrellas, pero no la locura de los hombres”; esto a raíz de que la pasó muy mal como inversionista en 1720, ya que poseía acciones de la Compañía de los Mares del Sur, mismas que vendió asegurando una ganancia de alrededor de £7,000 (en porcentaje un 100%); pero sólo meses después volvió a comprar a un precio más alto perdiendo alrededor de £20,000 después del estallido de lo que fue una burbuja financiera (hoy en día serían más de tres millones de dólares). Newton perdió dinero no porque fuera “tonto” al invertir, si no porque se dejó ser presa de sus propias emociones. Más de esta historia aquí.

Ganar más que la tasa libre de riesgo.

En 2002 académicos de London Business School publicaron “El triunfo de los optimistas”; estudio de 101 años de rendimientos en inversiones donde, en resumen, constaron que en más de 17 países la mejor opción para invertir fueron los mercados accionarios, por ejemplo, en Estados Unidos las acciones ganaron en promedio el 6.7% real contra 1.6% que ganaron los bonos, los T-Bills  tuvieron rendimiento real positivo menor al 1% (en nuestro país el equivalente sería CETES). Los optimistas triunfaron, más como dicen, un optimista es alguien que no ha tenido mucha experiencia. En síntesis, históricamente aquellos que han tomado riesgo, son los que han ganado más y aunque como mencionan los autores del estudio, podemos tener la esperanza, más no la certeza, de que los optimistas triunfarán en el futuro, no debemos olvidar que antes de tomar un riesgo, hay que evaluar nuestra capacidad de hacerlo y nuestra tolerancia a este, hay personas que toleran los riesgos y otras que no. Más información del libro aquí

Mis inversiones: ruido vs información 

¿Entre más información tenemos tomamos mejores decisiones? No parece ser el caso cuando hablamos de inversiones. Si revisamos nuestras inversiones en mercados accionarios diario tendremos casi la mitad de probabilidad de ver una pérdida; revisándolo mes a mes cerca de 4 de 10 veces veríamos pérdidas, cada tres meses 3.5 de 10 y si nos limitáramos a revisar nuestro estado de cuenta una vez al año veríamos años perdedores un 25% del tiempo o visto desde otro ángulo , estaríamos tranquilos  7.5 de 10 veces. 

Tomando en cuenta los descubrimientos de los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky de que perder $1.00 duele el doble que el regocijo que nos da ganar $1.00, el estar revisando con mayor frecuencia el balance de nuestras inversiones nos causaría un déficit de emociones (la angustia acumulada de ver pérdidas sería mayor que la alegría de los eventos ganadores) a pesar de conocer de antemano que a largo plazo las probabilidades están de nuestro lado; un ejemplo en el que más datos equivale a más ruido en vez de más información y en el que menos es más.

Behavioral Finance... ¿y eso con qué se come? 

En esta sección del newsletter semanal de SaveNest hemos hablado mucho sobre cómo las emociones y nuestra percepción afecta nuestro comportamiento como inversionistas más, ¿dé dónde vienen estas fascinantes teorías? La rama que estudia porqué actuamos de ciertas maneras al invertir se llama finanzas conductuales o en inglés Behavioral Finance; que surge como alternativa a la teoría tradicional cuyas principales creencias son:

  • Los mercados y los inversionistas somos perfectamente racionales
  • Los inversores siempre buscamos maximizar la utilidad/rendimiento
  • Tenemos auto control
  • Procesamos la información a la perfección
En cambio los postulados de Behavioral Finance son:
  • Los inversionistas no somos racionales
  • El auto control tiene límites
  • Nuestros propios sesgos de conducta y emociones influyen en nuestra toma de decisiones
  • Los inversionistas cometemos errores cognitivos que nos llevan a tomar malas decisiones.

Las finanzas conductuales plantea un panorama más realista y humano sobre cómo es que en verdad invertimos y gastamos nuestros recursos y nos ayuda a superar o manejar los sesgos y errores que pueden resultar en malas decisiones ¿y tú sigues, creyendo que somos racionales?

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