Copy
Boletín de Prensa AADYND

A movernos más…

Viernes 19 de abril del 2013
El cuerpo humano ha ido evolucionando para ser físicamente activo. Es decir, nuestro cuerpo necesita la actividad física para mantenerse sano física, mental y socialmente; El sedentarismo es la carencia de esta actividad física, y por lo general pone al organismo humano en situación vulnerable ante enfermedades.
 
La actividad física regular está asociada a una vida más saludable y longeva. No obstante, el 54,9 %(1)  de las personas adultas y de los niños/as y adolescentes, no desarrolla una actividad física suficiente, dato que resulta preocupante, ya que la inactividad física está reconocida como uno de los factores de riesgo de enfermedades crónicas no trasmisibles, entre ellas obesidad, diabetes, hipertensión arterial, problemas cardíacos, reuma, artritis,  osteoporósis y cáncer de colon y de mama. 
 
Al hablar de actividad física, nos referimos a los movimientos corporales voluntarios que aumentan el gasto de energía. Hoy, cuando se habla de lograr y mantener un peso corporal  saludable, no sólo importa tener en cuenta el ingreso de energía a partir de los alimentos -calorías- , sino las calorías que se gastan a través del movimiento.  Por ejemplo, caminatas, jardinería, subir escaleras, etc. Si queremos estar más activos hablamos de ejercicio físico, lo que implica una actividad física planificada, estructurada y repetitiva; realizada con una meta, con determinada frecuencia y con el objetivo de mejorar o mantener la condición física de la persona. Por ejemplo, practicar algún deporte, trotar; correr, realizar extensas caminatas etc.
 
En la década de los 60 las mujeres quemaban el doble de calorías que las actuales, dadas las actividades que realizaban. Según una investigación realizada en Estados Unidos (2), el tiempo dedicado a los quehaceres de la casa disminuyó de 25.7 horas por semana en 1965 a 13.3 horas por semana en 2010. ¿A qué se debe? En las últimas décadas, el avance tecnológico, la mecanización, la televisión, los juegos en la computadora y equipos similares, sumado a la influencia de la inseguridad y de la menor disponibilidad de lugares seguros al aire libre hacen que el ser humano sea menos activo físicamente y esto está afectando seriamente su salud.
 
La Organización Mundial de la Salud considera a la inactividad física como el cuarto factor de riesgo más importante en la mortalidad global; celebra el Día Internacional de la Actividad el 6 de abril de cada año  y recomienda:
  • Adultos de 18 a 64 años: Contando con el apto médico, se sugiere comenzar con alguna actividad física en forma leve, incrementando la intensidad y el tiempo con el objetivo de lograr mantener 30 minutos de actividad física continua o acumulada (dos tandas de 15´ o tres tandas de 10´c/u) o al menos 15-20 minutos de actividad física aeróbica de intensidad vigorosa, 3-4 días a la semana (75 minutos por semana), según metas sugeridas por los distintos Programas de las Redes Internacionales de Actividad Física y el Plan Nacional de Argentina Saludable.
  • Para niños y adolescentes (6 a 17 años) se aconseja realizar 1 hora (60 minutos) o más de actividad física cada día. La mayor parte de este tiempo debería estar representada por actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa. Como parte de su actividad física diaria, los niños y adolescentes deben realizar actividad física intensa por lo menos 3 días a la semana, para lograr el fortalecimiento muscular y estimulación ósea.
  • Para los adultos mayores (+65 años) se recomienda seguir las guías para adultos de 18 a 64. Si esto no es posible debido a condiciones crónicas limitantes, los adultos mayores deben ser tan activos como sus habilidades lo permitan, practicando ejercicios que mantengan o mejoren su equilibrio para prevenir o disminuir su riesgo de caídas.
Beneficios al realizar actividad física:
  • Fortalecemos el sistema respiratorio, óseo y muscular
  • Controlamos el  peso
  • Mejoramos las defensas del cuerpo
  • Disminuimos la incidencia de las enfermedades no trasmisibles
  • Aliviamos síntomas como el estrés, la ansiedad y la depresión
  • Mejoramos la flexibilidad de las articulaciones
  • Fortalecemos ligamentos y tendones
  •  Disminuimos los dolores de cuello y espalda
  • Aumentamos la liberación de endorfinas (hormonas de buen humor), lo que nos hará mejorar el carácter, estar más alegres y sentirnos más vitales.
Comenzamos? ¡Vale hacer el esfuerzo…! 

(1) Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo. Argentina 2009
(2)Estudio "45-Year Trends in Womens Use of Time and Household Management Energy Expenditure"  Universidad de Carolina del Sur        

 
 
 
Lic. Karina Czaczkowski
Comité de Prensa AADYND
Asociación Argentina de Nutricionistas

Ir a la web AADyND               Agregar en Facebook
Copyright © 2013 *|LIST:COMPANY|*, All rights reserved.
DESUSCRIBASE AL BOLETIN        ACTUALICE SUS DATOS  
Email Marketing Powered by Mailchimp